Manifiesto
Nada suelto
El software que sostiene a una empresa no debería ser un misterio para quien lo paga.
Pero así se construye casi siempre. Alguien escribe un sistema, no deja rastro, y se va. Lo que queda funciona sin que nadie sepa por qué. Y cuando hay que cambiar algo, el que llega dice lo mismo de siempre: hay que hacerlo de nuevo.
Rehacer es cómodo para el que cobra. Entender es más lento, más difícil, y más barato para el que paga.
Nosotros trabajamos años dentro de ese modelo. Ejecutando decisiones que no tomamos, sin que nos explicaran el porqué, sin dejar nada escrito porque nadie lo pedía. Aprendimos el oficio de la única forma en que se aprende de verdad: porque alguien se tomó el trabajo de explicárnoslo.
Eso es lo que hacemos ahora.
- Escribimos por qué tomamos cada decisión, y también por qué descartamos la otra.
- Documentamos mientras construimos, no al final y no si sobra tiempo.
- Entregamos sistemas que otro equipo puede recoger sin nosotros.
- Y cuando un cliente decide irse, le entregamos todo limpio.
No damos el conocimiento porque nos sobre. Lo damos porque acumularlo es la forma más cara que tiene un cliente de pagar por algo que ya compró.
Documentamos para que puedas irte.La mayoría se queda.